Biografía comentada de Nieves Díaz Travieso

Cada campesino tiene un abogado dentro de él, al igual que todos los abogados, por muy urbanos que sean, llevan consigo a un campesino.

Miguel de Unamuno

Nieves Díaz Travieso entra a este plano de existencia el 22 de abril de 1914, por lo que su vida se desarrolla en pleno siglo XX. Nacido en la isla de Puerto Rico, en el Barrio Maizales del municipio de Naguabo —en la zona este del país—, recordó siempre sus años de infancia con gran apego y cariño, como expresa en un poema dedicado a su barrio: “Permíteme volver a Peña Pobre, y hundirme en los cristales del Río Blanco… y chupar la caña dulce de mi infancia, en medio de mis cañaverales.” 

Se arrulló con los sonidos del río y los bambúes, en las faldas de cerro El Yunque, correteando descalzo por veredas boscosas y aún vírgenes. Amaba profundamente la tierra y el verdor de las montañas; sentía una devoción enorme por el campesino que labraba el surco para la siembra. Hablaba del trabajo de la tierra como algo sagrado. El amor por los campos, la palabra, la música y la gente sencilla fueron constantes en su vida. 

Su primer par de zapatos le llegó con los inicios escolares, y siempre contaba que los Reyes Magos nunca habían llegado al batey de su hogar. Todos los años pedía una bicicleta y cada año le llegaba un pantalón “bombacho”, en la usanza de principios de siglo para vestir a los niños varones, en eventos especiales.

Su padre, hombre blanco trabajador de la caña, don Juan Díaz. Nieves solo recordaba de su padre el machete con que tumbaba la caña en los cañaverales y la cojera que, al parecer, le dejó un accidente con el arma más temida del cañaveral. Don Juan murió prematuramente cuando Nieves Díaz era muy pequeño. Nieves fue el único varón entre seis hermanas, porque su hermanito menor, Isidoro, falleció con pocos años de edad.

Su madre fue Dominga Travieso, de rasgos muy mestizos; costurera, igual que todas sus hijas y muchas mujeres puertorriqueñas en los comienzos del siglo. Dominga le escondió a Nieves Díaz su verdadero apellido durante la primera mitad de su vida, por temor a que lo molestaran en la escuela diciéndole que era un “travieso”. De manera tal, que Nieves Díaz Travieso fue durante muchos años y hasta su primera adultez, Nieves Díaz Rivera, llevando el segundo apellido de su madre, según tenemos conocimiento.

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En los estudios se destacó desde muy joven, y al emigrar al pueblo de Humacao con su familia —pueblo que consideraba suyo— tiene la dicha y la fortuna de tener de maestro al gran escritor e intelectual puertorriqueño don Cesáreo Rosa Nieves, quien —entonces recién graduado— es designado a la Escuela Superior de Humacao. Cesáreo y Nieves comenzaron una estrecha amistad como alumno predilecto y maestro que duró toda su vida. Cesáreo fue una gran inspiración para el joven escritor y poeta que iba desarrollándose desde su temprana adolescencia. Colaboraron juntos en varios proyectos, entre ellos el poemario de Jesús Hernández Ortiz. Nieves Díaz selecciona los poemas y colabora con Rosa Nieves en la labor editorial.

Nieves Díaz escribió numerosos ensayos en la Escuela Superior que fueron premiados con Medalla de Oro, y reconocidos en certámenes literarios de jóvenes escritores del Ateneo de Puerto Rico. Antes de graduarse en 1935, ya publicaba artículos en el periódico El Derecho y, desde entonces, comenzó a publicar ensayos, reportajes y poemas en distintos diarios regionales de la Isla.

Graduado de Escuela Superior, con 21 años, comienza de lleno a trabajar como periodista, editor y presentador de radio. Es periodista del periódico La Voz y colabora con otras publicaciones. Nieves Díaz fue también poeta y declamador; su voz era profunda y sentida. Tenía un fraseo extraordinario para decir los poemas propios y ajenos. En esa época, la poesía, la música y la tertulia intelectual entre periodistas, escritores y artistas era abundante y rica, reuniéndose en distintos lugares públicos a compartir obras e ideas. 

Decían que cuando Nieves Díaz tomaba el micrófono, se imponía el silencio para escuchar su voz. Su amigo y colaborador de muchos años, el artista José Alicea, decía que lo más que le impactaba de Nieves era la honestidad que transmitía cuando hablaba frente a un público. Su don de comunicador y su talento para la enunciar la palabra, en todas sus facetas, le abrió muchas puertas y marcó su trayectoria.

No existe información detallada de estos primeros años profesionales de Nieves Díaz, pero sí sabemos que entró de lleno a la radio y al periodismo, por su dominio del lenguaje y su gran proyección como presentador y orador. Ya se había entrenado desde la adolescencia en las tribunas políticas, como presidente de la Juventud Socialista en Humacao, cuando reunía a cientos de trabajadores como orador principal en las campañas que realizaba este partido en los pueblos y campos, en la década de los ’30. Su adherencia a este partido es parte de su compromiso de toda la vida con el campo y las comunidades rurales. Su talento para la escritura y la oratoria le llevó, de manera natural, a especializarse en destrezas de comunicación y radio educativa, y en administración y relaciones públicas. Estas destrezas y talentos los aplico luego, en varios escenarios, a las grandes necesidades sociales y económicas de nuestra población, en un tiempo de mucha carencia y pobreza para nuestro país.

2 Hernández Ortiz, Jesús (1964). Póstuma canción de mis ayeres íntimos. San Juan: Editorial Cordillera.

Los altos índices de analfabetismo y la gran necesidad de estrategias educativas en las primeras décadas del siglo XX, hicieron de su profesión un campo de gran valor, en una época de grandes cambios para Puerto Rico. Tuvo sus primeras experiencias laborales en el Gobierno de Puerto Rico durante estos años, en el Departamento del Trabajo, lo que combinaba con sus intervenciones radiales, reportajes periodísticos y la presentación de eventos especiales.

En los años ’30 comienza una carrera como presentador, editor y programador de radio, y se establece en la importante emisora WKAQ, primera emisora puertorriqueña en entrar al aire el 3 de diciembre de 1922 en Puerto Rico, la quinta emisora en el mundo y la segunda en Hispanoamérica. Allí se desempeña hasta fines de los años ‘40, siendo reconocido en el ambiente de la radio por su presencia y profesionalismo. Ramón Ortiz del Rivero, en su ‘Álbum de la Radio’ de 1942 (primera edición), comenta: “…Nieves Díaz, de la WKAQ, (…) por su talento natural y su sólida preparación, está llamado a llegar muy lejos en la radio en Puerto Rico”.

Mientras trabajaba en la radio, Nieves también laboraba como presentador y maestro de ceremonias de eventos artísticos, por su estrecha relación con los músicos y artistas de la época, que utilizaban la radio como medio de exposición. Colaboró en las famosas actividades del Club Escambrón de San Juan, como presentador de las grandes orquestas, cantantes y músicos de Puerto Rico.

 3 Recomendamos consultar los datos del comienzo de la radio en Puerto Rico en el libro de José Luis Torregrosa, una de las pocas fuentes históricas que conservamos sobre esos primeros años, aunque, según su mismo autor reconoce al final, contiene varios olvidos y errores. Por ejemplo, la labor de Nieves Díaz en WIPR como gerente no aparece registrada, y comenta que Díaz llegó a esa emisora en un momento posterior. De todas formas, en un excelente documento de registro histórico, de primera mano. Torregrosa, José L. (1992) Historia de la radio en Puerto Rico. San Juan: Asociación de radiodifusores de Puerto Rico.

4 Ortiz del Rivero, Ramón (1942). Álbum de la Radio. p.97

En la estación WKAQ, Nieves Díaz se destaca por su participación en el programa ‘Industrias Nativas’, producción de William Córdova Chirino, en donde se daba promoción a las industrias locales y a la música popular puertorriqueña. En este programa se destacaba el Conjunto Industrias Nativas, con Ladislao ‘Ladí’ Martínez, Felipe Goyco ‘Don Felo’, Claudio Ferrer, Patricio ‘Toribio’ Rijos, Sarrail Archilla y Ernesto Leocadio Vizcarrondo, entre otros.

Allí comienzan a destacarse muchos artistas que apenas comenzaban, un joven ‘Tito’ Rodríguez, ‘Chuíto’ —el famoso trovador de Bayamón, Jesús Sánchez Erazo—, Ramón ‘Moncho’ Dávila’ y tantos otros. Nieves Díaz admiraba especialmente a don Felo, un hombre de pueblo que escribía sus canciones en una libretita escolar, con un pedacito de lápiz que guardaba en el bolsillo de su pantalón. Tocaba la guitarra con un estilo único, y sus armonías y líneas melódicas eran difíciles de seguir, por su complejidad.

La música y las artes fueron grandes amores en la vida de Nieves Díaz. Intentó aprender las artes de la guitarra con su amigo Francisco ‘Paquito’ López Cruz, quien llegaba hasta su casa, ocasionalmente, para darle clases del instrumento. Nunca logró aprender, pero atesoraba esos momentos de camaradería musical. A Paquito López Cruz le debemos el rescate del cuatro puertorriqueño a través de los programas que más tarde desarrolló en el Instituto de Cultura Puertorriqueña.  

Como sucedió con muchos letristas de la época, Nieves Díaz regalaba letras y poemas a sus amigos, quienes luego los convertían en románticos boleros; entre ellos, la letra del bolero ‘Fervor de Caridad’, que su amigo Ramón ‘Moncho’ Dávila convierte en canción. Dávila compuso la música y la letra es un poema de Nieves Díaz.

Díaz Travieso fue coleccionista de todos los géneros musicales, pero guardaba un especial amor por la música popular de Puerto Rico y la de aquellos grandes amigos —y grandes músicos—, que conoció y atesoró durante sus años en la radio. Fueron muchos sus amigos y compañeros de la época radial, entre ellos, también, don Narciso Figueroa y Rafael Hernández; y otros artistas, músicos y actores que se desarrollaban en el ambiente radial de la Isla. En WKAQ, Nieves Díaz conoce a otro entrañable amigo, quien se convertiría en su compadre: Mariano Artau. Nieves es padrino de bautizo del hijo de Mariano, ‘Marianito’ Artau, quien siguió los pasos de su padre y fue también locutor y presentador. Nieves y Mariano fueron compadres y grandes amigos de siempre.

En el programa Industrias Nativas, también realizaba sus primeras presentaciones quien sería otro gran amigo de Nieves Díaz; el declamador de poesía negrista Juan Boria, quien comenzaba su vida profesional en la radio. Nieves conseguía los poemas que Boria declamaba en el programa, y también —como poeta con experiencia— los escribía para él, como el poema de estilo negroide “Justo Mabone”. Nieves Díaz había sido también cercano al poeta Luis Palés Matos, reconocido por su poesía de tema negrista en nuestra literatura, y conocía su obra.

5 Taller de encuadernación Merín, de Juan Boria.

Juan Boria, también encuadernador de libros, vestía hermosamente los libros de la biblioteca personal de Nieves Díaz, con letras e iniciales en color oro, como se hacía en aquellos tiempos. Algunos de estos libros se encuentran en la Biblioteca Pública del municipio de Manatí, lugar al que donó, en vida, su colección histórica de más de mil libros de ediciones puertorriqueñas y latinoamericanas.

En la parte académica, Nieves Díaz había estudiado Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico, pero en esta etapa laboral comienza a especializarse en medios educativos y educación masiva, becado por la Universidad de Puerto Rico para asistir a la Universidad de Nueva York y a la Universidad de Columbia, también en esa ciudad. Asiste, más tarde, a la Fundación Getulio Vargas, en Brasil, a tomar seminarios avanzados en Educación y Relaciones Públicas, convirtiéndose en uno de los pioneros de esta profesión en Puerto Rico. Representó a Puerto Rico en numerosos eventos relacionados a este campo y fue el primer puertorriqueño en ser entrevistado en el Rural Radio Network (Red Rural de Radio) de New York, en 1948.

Nieves Díaz sintió un gran compromiso personal con el tema agrario, quizás porque su vida comienza en la ruralía y siempre se sintió parte de ella. El respeto de Díaz Travieso a los campesinos y agricultores de Puerto Rico fue constante desde su juventud socialista y luego, como comunicador, periodista y editor de radio, permanece su dedicación para contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida en las comunidades de Puerto Rico.

En 1943 fue reclutado como editor de radio y medios educativos por el Servicio de Extensión Agrícola (SEA), donde documenta las labores del agricultor y sus necesidades, a través de programas radiales, publicaciones, y reportajes de contenido agrícola y social. Dirige y presenta el programa ‘Actualidad agrícola’, entre otros. Su labor formó parte de la intensa campaña cooperativista que desarrolló este departamento gubernamental en los años ’40, liderado por la Universidad de Puerto Rico y el Instituto de Cooperativismo, y comisionado por el Gobierno de Puerto Rico. La filosofía solidaria y cooperativista fue parte de su desempeño profesional y también de sus principios de vida.

Su relación con el cooperativismo y el tema rural —y con el Servicio de Extensión Agrícola— se extendió, de una manera o de otra, durante toda su vida profesional. Más adelante en su carrera escribió un documento educativo de tema cooperativista que tituló Carta el veterano que regresa, en donde muestra claramente su entusiasmo y adhesión al tema de las organizaciones solidarias.

Después de más de una década dedicada a la radio y de especializarse en Nueva York —becado por la UPR— en los temas de comunicación educativa y relaciones públicas, la Autoridad de Comunicaciones lo contrata, en 1948, para organizar la radio emisora educativa del Gobierno de Puerto Rico, la estación WIPR Radio. Esta iniciativa fue parte de una estrategia gubernamental para reestructurar los medios de comunicación y elevar los niveles de escolaridad en la Isla. Debido a este contrato, se retira de la estación WKAQ y del SEA para entrar de lleno a la organización de la estación pública de Puerto Rico, valiéndose de su experiencia y preparación en las corrientes educativas de avanzada adquirida en Estados Unidos.

6 Díaz Travieso, Nieves (1955). Carta al veterano que regresa. Ponce: Imprenta Revista del Café.

 7 En este tema, recomiendo la lectura del excelente ensayo de Luis Rosario Albert, ‘Telecomunicaciones con un propósito.’ Centro Journal, vol. XVIII, no. 11, 2006. Recuperado de: https://www.academia.edu/8040609/Telecomunicaciones_con_un_prop%C3%B3sito

La WIPR Radio va al aire programada, organizada y dirigida por Nieves Díaz Travieso, el 26 de enero de 1949. Nieves Díaz es el primer gerente-fundador de la estación WIPR Radio, aunque en la historia oficial de la emisora no se registra este dato. Díaz organiza y desarrolla la emisora radial desde sus inicios hasta 1950, cuando la operación de WIPR se transfiere al Departamento de Instrucción Pública, y cambia su equipo administrativo. En 1950, Nieves Díaz se retira de WIPR para encaminarse a otras labores. Uno de sus mayores orgullos profesionales lo representó este trabajo, cuando pudo convocar en un proyecto histórico —de inmenso valor cultural— a la flor y nata de nuestros actores, libretistas, presentadores, y músicos de la talla de Rafael Hernández—como director musical de la estación y de la orquesta popular — y Jesús Figueroa —como director de la orquesta sinfónica—, entre muchos otros excelentes artistas.

Vinculado al Servicio de Extensión Agrícola por casi diez años —y a donde regresaría más adelante en su vida—, Nieves Díaz Travieso había participado del amplio movimiento de educación cooperativista que realizó esta dependencia en las comunidades rurales. Esta labor encuentra continuidad al ingresar a la Cooperativa de Cafeteros de Puerto Rico en 1953, uniéndose a las luchas a favor del trabajador del cafetal y de la agricultura, en general, a lo cual se entrega en cuerpo y alma. Una vez más, se dedica a fortalecer el pensamiento cooperativista y solidario en el país. Estuvo un corto período de tiempo laborando con la Oficina de Estabilización de Precios (OEP), entre 1950 y 1952, como director de Relaciones Públicas. Su labor como relacionista en esta agencia fue parte de una campaña dirigida al control de la inflación creciente en la posguerra.

El cooperativismo agrícola, su amplia experiencia en educación social y en los medios de comunicación, llevan a Nieves Díaz Travieso a encaminarse hacia uno de los proyectos que más marcaron su trayectoria profesional. Se compromete firmemente con el proyecto de la Cooperativa de Cafeteros, a través de su labor como Gerente de Relaciones Públicas y Relaciones con Socios, y Gerente de la Oficina del Gerente General, el señor Ramiro Colón. Fue estrecho colaborador de Ramiro Colón en los años de gran crecimiento de la Cooperativa —que llegó a contar con más de 4,000 socios— organizando y gerenciando todos sus eventos, charlas educativas y asambleas. Visitaba comunidades rurales y zonas cafetaleras recogiendo de primera mano las inquietudes de los agricultores y sus necesidades. En 1954, Nieves Díaz representa al Gobierno de Puerto Rico en la ‘7ma Convención Interamericana de la Federación de Caficultores de América y el Caribe’, en Port-au-Prince, Haití, en donde se destaca como deponente sobre los temas del caficultor puertorriqueño. 

Debemos decir que Ramiro Colón fue, más que jefe, su amigo y compadre; bautizó a Waldemar, uno de los hijos de Nieves. Ramiro L. Colón Castaño fue un gran líder y colaborador de las causas del agricultor puertorriqueño, y aún debe ser reconocido en su justa dimensión histórica. En 1935 se hizo cargo de una cooperativa en desbandada y bancarrota, y levantó una de las más poderosas organizaciones agrícolas de Puerto Rico. Generaba confianza entre los agricultores, y contaba con la confianza y respaldo de los socios de la cooperativa, por lo que se mantuvo como líder de esta organización desde 1935 hasta 1978, cuando se produce la quiebra de la Cooperativa. Nieves Díaz acompañó, mano a mano, este proceso durante casi quince años.

Díaz Travieso gerenció, además, la Revista del Café, órgano oficial de la Cooperativa; un recurso de educación, discusión y difusión de temas agrícolas y cafetaleros que representa un legado invaluable para la historia de la cultura puertorriqueña.

Trae a la Revista a dos grandes artistas puertorriqueños como ilustradores, Carlos Marichal y José Alicea. Alicea fue el director artístico de la revista desde 1962 hasta 1978, cuando la Cooperativa de Cafeteros cesa sus operaciones. Juntos crean un Suplemento Literario como parte de la revista, que representa en sí mismo una bellísima creación artística de alto valor educativo. La Revista del Café es un documento histórico, cultural y artístico, en donde se registra la historia de nuestra agricultura, de la política y la economía, la evolución de las artes gráficas y la historia del café de Puerto Rico durante el siglo XX.

La Cooperativa de Cafeteros de Puerto Rico colaboró estrechamente con el Servicio de Extensión Agrícola (SEA), como iniciativas aliadas a favor de la agricultura, por lo que Nieves Díaz mantuvo una relación profesional muy cercana con este departamento. Nieves se desvincula laboralmente en 1965 de la Cooperativa de Cafeteros de Puerto Rico y regresa más tarde al SEA, desde donde se retira en la década del ’70, luego de un paso breve por otros proyectos cooperativistas, entre ellos la Cooperativa de Consumidores de Puerto Rico.

Nieves Díaz Travieso mantiene, además, su vínculo con la literatura y las obras biográficas. Entre 1964 y 1970 publica varias obras en conjunto con el agrónomo y profesor Jaime Varas, y edita una obra poética con su amigo y maestro Cesáreo Rosa Nieves. En 1964, la obra ‘Vida y obra de Román Baldorioty de Castro’, de Díaz y Varas, es premiada por el Ateneo de Ponce con un segundo lugar. El ganador del primer lugar lo fue el profesor Lidio Cruz Monclova, quien publica en 1966 su biografía de Baldorioty de Castro con el Instituto de Cultura de PR.

En 1965, una obra biográfica sobre Romualdo Real, también escrita por Nieves Díaz en colaboración con Jaime Varas —el Estudio crítico y biográfico de don Romualdo Real—es premiada por la Sociedad de Periodistas y Escritores de Puerto Rico. Esta obra es publicada en 1970, por el Club Editorial: La Prensa. También en 1964, Díaz y Varas publican, con la Editorial Cordillera, las Obras Completas de Romualdo Real. De Nieves Díaz Travieso aún permanecen otros trabajos inéditos; entre ellos, un poemario, una biografía de Stephan Zweig —autor austrohúngaro radicado en Brasil— y una obra periodística dedicada a temas del folclor brasileño.

Entre 1965 y 1970, Nieves Díaz vuelve a ser reclutado por el Gobierno de Puerto Rico, para organizar la primera oficina especializada en relaciones públicas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados. Fue director y fundador de esta oficina hasta 1970, cuando decide dedicarse a otros proyectos en el cooperativismo de consumo, con la Cooperativa de Consumidores de Puerto Rico. En 1972, regresa a sus raíces educativas en el Servicio de Extensión Agrícola de Río Piedras y la Universidad de Puerto Rico. Allí se desempeña como consultor y editor de medios educativos hasta su retiro en 1978, aunque continuó colaborando e impartiendo cursos de extensión, en temas de comunicación educativa, radio y oratoria.

Díaz Travieso representa al Servicio de Extensión Agrícola (SEA) y a la Universidad de Puerto Rico (UPR) en una gran cantidad de seminarios educativos sobre temas de educación pública, en Puerto Rico y el exterior. En la eterna sed de crecer y conocer, continúa sus estudios formales y obtiene un Bachillerato en Relaciones Públicas de la Universidad Mundial, y una Maestría en Educación de la Universidad de Phoenix. Escribe y publica en la prensa del país, y en 1976 recibe el Premio de Periodismo Bolívar Pagán, por una serie de artículos de contenido social publicados en periódico El Mundo.

Su amor por la tierra, la siembra, los árboles y los frutos lo acompañaron por siempre. El alimento de su alma fue la música de su patria amada. En sus últimos años de retiro, vivió entre sus libros, discos y plantas, tarareando canciones de don Felo y Rafael Hernández.  Bajo un árbol de mangó majestuoso —producto de un injerto del Servicio de Extensión Agrícola— crió a sus hijos y nietos. Sembró poemas, arbustos y flores hasta el final de sus días.

Nieves Díaz Travieso muere, precisamente, en el umbral del nacimiento del nuevo siglo XXI, el 22 de marzo del año 2000. Creció con el siglo XX y murió observando el nacimiento de un nuevo siglo, curioso de sus misterios y abrigando esperanzas de mejores futuros para Puerto Rico

Permíteme de nuevo dormirme a los pies generosos de mi mangó, y robarme las fresas del barranco, y beberme la miel de la mañana, que se derrama en las hojas… 

Poema ‘Mi Maizales’, de Nieves Díaz Travieso

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